Cerca de medio centenar de personas han
participado este fin de semana en las jornadas sobre paisaje y
recuperación de la Montaña Pasiega, que han sido organizadas por la
Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) y se han desarrollado en el
Fluviarium de Liérganes.
Esta iniciativa se enmarca dentro del Proyecto Piloto Naturaleza y
Hombre en la Montaña Pasiega, desarrollado por la FNYH y cofinanciado
por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y fondos
europeos.
A lo largo del viernes, día 4, se dieron cita distintas personalidades que estudian la Montaña Pasiega desde distintos ángulos, así como habitantes de la zona en la que desarrollan actividades productivas relacionadas con el medio natural.
La jornada del sábado, día 5, los asistentes visitaron el Museo de Amas de Cría de Selaya, el Puerto de la Braguía y la Villa de la Vega de Pas. Además, disfrutaron de una visita guiada al Fluviarium y de la proyección del documental Pasiegos: Los Valles del Silencio. Tras la que se realizón un interesante coloquio que contó con la presencia de los autores del documental, los hermanos Sainz Crespo.
A continuación se presentan las conclusiones de las jornadas:
- La Montaña Pasiega presenta una amplia
diversidad de especies botánicas. Esta riqueza se debe a diferentes factores
geográficos y climáticos, que permiten la presencia de especies de influencia
pirenaica, orocantábrica, mediterránea, e incluso propias de un clima
subtropical. Sin embargo, esta riqueza botánica está afectada por factores
humanos, como los incendios, la deforestación, la presión de los herbívoros y
la instalación de infraestructuras energéticas (parques eólicos o presas).
- La vaca pasiega era una vaca roja de vocación
lechera y gran productora de mantequilla que fue mejorada por los ganaderos
pasiegos, hasta que a principios del Siglo XX la selección de vacas de mayor
producción láctea desplaza esta raza autóctona a favor de la frisona. En el año
2007, la raza pasiega, en proceso de recuperación se incorpora en el Catálogo
Oficial de Razas de Ganado de España, y posteriormente es declarada en Peligro
de Extinción. Actualmente, hay censadas 305 hembras y 18 machos.
- La recuperación de la vaca pasiega podría tener
una mayor garantía de éxito, en el caso de que se ligara esta raza y un
producto, a modo de diferenciador con respecto a la vaca frisona y a
otras.
- Las áreas de cabecera fluvial de la Montaña
Pasiega forman parte del LIC Montaña Oriental, donde además se ubica el Parque
Natural de los Collados del Asón (T.M. Soba). Este Parque Natural tiene su Plan
de Ordenación de los Recursos Naturales aprobado, y está pendiente de la
aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión, actualmente en proceso de
redacción.
- La
aprobación del Plan Especial de Protección y Ordenación del Territorio Pasiego
se hará efectiva en 2012, se trata de un plan contemplado en la Ley 2/2001, de 25 de junio, de
Ordenación Territorial y Régimen Urbanístico del Suelo de Cantabria
(LOTRUSCA). El borrador del Plan será
revisado, tratando de ser más pragmático que la propuesta actual. Se plantea la
posibilidad de facilitar el cambio de uso de las cabañas, siempre que se
mantenga su fisionomía exterior.
- La declaración de un espacio como Patrimonio
de la Humanidad implica, no solo la redacción de una declaración de
intenciones, sino el cumplimiento de las mismas, así como de los compromisos de
conservación de los valores que llevaron a su declaración. La implicación de
los distintos actores del territorio es indispensable para garantizar la
protección del espacio incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad.
- La cultura pasiega, que liga la ganadería de
vacuno de leche al prado y la cabaña, es responsable de la construcción del
paisaje pasiego que hoy conocemos. La forma de vida trasterminante, denominada
“muda”, donde la familia se desplazaba con el ganado del fondo del valle a las
zonas altas o brenizas, está siendo abandonada. Los pasiegos son una sociedad
caracterizada por su capacidad de adaptación a las circunstancias, en estos
momentos estamos frente a un nuevo proceso de transformación en el que se está
produciendo una fuerte despoblación y la rentabilidad de la ganadería es muy
limitada.
- Hoy en día se desarrollan diversas de nuevas
actividades económicas en el Territorio Pasiego, entendiendo como tal las áreas
de Montaña y las áreas de influencia pasiega situadas en los valles. La
ganadería ecológica, la producción de miel y la producción vinícola pueden
constituir motores de desarrollo económico de la zona. La miel ligada a los
brezales, siempre con una “muda” a zonas bajas durante el invierno; el vino
blanco, en plantaciones situadas en ladera con orientación sur entre los 400 y
600 metros de altitud; y la producción ganadera ecológica de carne, queso,
yogures o huevos, constituyen algunas de estas actividades.
- La actividad de Fundación Naturaleza y
Hombre en la Montaña Pasiega a lo largo de la última década ha contribuido a recuperar
y mantener patrimonio cultural, entre el que se encuentran cabañas, una lobera
o el poblado de Castromorca; a demostrar la posibilidad de combinar la
ganadería ovina con la restauración forestal con arbolado autóctono; o a
aumentar la presencia de razas de ganado doméstico en la zona, como la oveja
lacha, la vaca pasiega, el caballo losino, el burro o el perro mastín. Además
ha llevado a cabo la reintroducción del rebeco, dando lugar a una población
viable en proceso de expansión; y ha aumentado el conocimiento acerca de
especies a flora de gran interés, como la Gentiana boryi, y fauna como
el alimoche o el buitre leonado.
- A través de la visita al Museo de Amas de
Cría, se ha puesto en relieve el importante papel de la mujer en la economía
pasiega, gracias a su capacidad de sacrificio y a su valentía enfrentándose a
las dificultades económicas dejando atrás a su hijo recién nacido, para ejercer
de nodriza en distintas ciudades españolas. En muchas ocasiones, realizando ese
viaje a pié y sin la seguridad de ser contratada.
- El documental de “Pasiegos: Los Valles del
Silencio” ha mostrado la importancia del paisaje y la naturaleza en la vida de
los pasiegos y ha reflejado las dificultades que se han vivido para sacar
adelante las familias y el ganado, en unas condiciones de vida difíciles
ligadas a una montaña escarpada con una climatología muy adversa. Estas duras
condiciones de vida que han fomentado el éxodo de la población y la baja tasa
de renovación, en un área con una población muy envejecida.
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